Cuando la noche llega me asalta la duda.
Tengo el alma montada en un hilo.
Amante incrédulo de la felicidad.
La sinrazón del corazón herido ya tantas veces.
Me dice sin motivo que tema por lo nuestro.
Amada mia, mi flor mas querida, mi luz predilecta.
Ven y dime lo que sientes, otra vez.
Ven y dime lo que eres, otra vez.
Me gusta oir tu voz de niña al oido.
Esa misma que a tantos les agrada.
Y que a mi alma tanto embriaga.
Ven y dime lo que quieres, otra vez.
Ven y dime lo que sientes, otra vez.
Es mi amor taciturno de tantos desamores.
El que provoca la duda furtiva en mi atormentado
corazón de niño.
Ven y dime que me quieres, otra vez.
Ven y dime que ya no me preocupe, que ya no
extienda el manto de la duda pueril sobre mi alma.
Que tu amor es mi amor.
Que lo nuestro es eterno.
Que tú ya eres mia, como tuyo siempre he sido.
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domingo, mayo 08, 2005
Ven y Dime
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